dilluns, 15 de desembre del 2008
diumenge, 14 de desembre del 2008
dissabte, 13 de desembre del 2008
Ya que no puedo estar en Menorca por problemas espacio-temporales os envío las dos únicas tonterías que mis decrépitas neuronas han sido capaces de crear. Decir, que la más larga es algo confusa y no me ha dado tiempo a acabarla. De la corta no hay excusa posible, soy absolutamente responsable. Es lo que hay. Petonets a tothom.
PD Poniendome en lo peor, pero lo más posible, enhorabuena al Barca.
Mis párpados se abren como una puerta vertical y la luz entra en mi mente, las imágenes empiezan a recobrar la lógica habitual, es decir la monotonía habitual, veo el techo blanco, las sábanas blancas y el pie metálico también blanco de una cama de hospital, un día tras otro sin que cambie ni tan siquiera la luz también blanca, también aséptica y otra vez este trabajo árduo que empieza cada mañana. Tengo una extraña enfermedad, según parece, según creo, solamente yo, pues nadie me dice nada, viene gente y les hablo pero nadie me habla, me lavan, me pinchan, pero nadie se intenta comunicar conmigo. Y empiezo la tarea de reconstruir poco a poco mi vida, cada día. Empiezo por intentar recordar a mis padres, unos días cuesta menos, algunos días recuerdo detalles recordados el día anterior, aunque pocos la verdad. Ayer mi madre era enfermera, así que así la recuerdo poco a poco hoy, pero el traje blanco de enfermera hoy lo recuerdo con una tonalidad distinta, más bien el amarillo claro de una camarera de bar, sí, lo veo claro ahora, una camarera con su jarra de café y su delantal blanco. Mi padre aparece en escena con un traje oscuro y la besa. De pronto me doy cuenta de que no es mi padre. Pero ayer lo parecía, o lo creía, pero no es mi padre quien la besa con pasión, mientras yo les espío con mi hermano a través de la ventana y lo recuerdo todo de pronto. Aquel día llegamos pronto del colegio porque habían matado a alguien importante, a quien tampoco consigo recordar. Ellos no se lo esperaban, así que con nueve años descubrí que todo es mentira. De mi madre salto a mi hermano y recuerdo como se tomo aquello, era muy tímido y sensible, aquello le afectó. Aparece mi verdadero padre esta vez, o quizás no, quien puede saberlo. Vuelve del trabajo pronto y está vez es él quien descubre la verdad, es decir, la mentira. Y salto de pronto a la universidad sin saber cómo ni por qué, ni siquiera qué estudio. Me veo en una cafetería inmensa comiendo solo en una esquina, rodeado de gente que no me habla, como en el hospital. De pronto soy consciente de que nadie se ha molestado en hablarme nunca. Yo les veo pero ellos no perciben mi existencia. El esfuerzo de recordar es inmenso así que caigo rendido y me duermo. Despierto en una cama de hospital, las enfermeras solícitas me desvisten para lavarme. Pero son discretas y no hablan conmigo. El techo es de un blanco inmaculado, casi perfecto, absoluto. A la cabeza me vienen recuerdos vagos de una vida que deduzco que es la mía, aunque la recuerdo como una vieja película vista en la infancia. Recuerdo un jardín y a mi jugando con mi hermano. Recuerdo volver pronto del colegio y ver a mi madre abrazando a su hermano, al parecer había muerto alguien importante. Y veo a mi padre en una cafetería inmensa el día que me llevó por primera vez a la Universidad, está llena de gente, pero no conozco a nadie, no hablo con nadie. Entra una enfermera y mete algo en la sonda, de pronto un sueño inmenso me invade…me despierto en una cama grande de hospital……..Me despierto en una habitación de hostal, no recuerdo nada, durante un segundo no sé dónde estoy ni quien soy, tengo vagos recuerdos de lo que creo haber soñado, recuerdo un hospital y a tí vestida de enfermera besando a un tipo de traje oscuro, de pronto lo recuerdo, es tu hermano, ¡dios! de pronto lo recuerdo todo, recuerdo que te fuiste con mi hermano, recuerdo que me echaste de casa, recuerdo que estoy arruinado, recuerdo que estoy desesperado, recuerdo por fin que las pastillas del frasco vacío están en mi estomago y según me vuelvo a quedar dormido os oigo gritar mi nombre al otro lado de la puerta…me despierto en una cama de hospital, con la mente en blanco.
Ramiro B. Romero
En la Real Villa de Mocejón a fecha indeterminada del mes de Noviembre del año del señor de 2008
Pausa para comentar e ir al baño a hacer cada uno lo que crea conveniente, recargar cerveza, suicidarse en masa, etc.
Me despierto y no soy yo, soy tú, pero si me despierto y soy tú, entonces eres tú quien se despierta sin ser tú, siendo yo; así que me despierto y soy yo. Bien, ahora que está toda aclarado me doy la vuelta y me vuelvo a dormir.
PD Poniendome en lo peor, pero lo más posible, enhorabuena al Barca.
Vagos Recuerdos
Mis párpados se abren como una puerta vertical y la luz entra en mi mente, las imágenes empiezan a recobrar la lógica habitual, es decir la monotonía habitual, veo el techo blanco, las sábanas blancas y el pie metálico también blanco de una cama de hospital, un día tras otro sin que cambie ni tan siquiera la luz también blanca, también aséptica y otra vez este trabajo árduo que empieza cada mañana. Tengo una extraña enfermedad, según parece, según creo, solamente yo, pues nadie me dice nada, viene gente y les hablo pero nadie me habla, me lavan, me pinchan, pero nadie se intenta comunicar conmigo. Y empiezo la tarea de reconstruir poco a poco mi vida, cada día. Empiezo por intentar recordar a mis padres, unos días cuesta menos, algunos días recuerdo detalles recordados el día anterior, aunque pocos la verdad. Ayer mi madre era enfermera, así que así la recuerdo poco a poco hoy, pero el traje blanco de enfermera hoy lo recuerdo con una tonalidad distinta, más bien el amarillo claro de una camarera de bar, sí, lo veo claro ahora, una camarera con su jarra de café y su delantal blanco. Mi padre aparece en escena con un traje oscuro y la besa. De pronto me doy cuenta de que no es mi padre. Pero ayer lo parecía, o lo creía, pero no es mi padre quien la besa con pasión, mientras yo les espío con mi hermano a través de la ventana y lo recuerdo todo de pronto. Aquel día llegamos pronto del colegio porque habían matado a alguien importante, a quien tampoco consigo recordar. Ellos no se lo esperaban, así que con nueve años descubrí que todo es mentira. De mi madre salto a mi hermano y recuerdo como se tomo aquello, era muy tímido y sensible, aquello le afectó. Aparece mi verdadero padre esta vez, o quizás no, quien puede saberlo. Vuelve del trabajo pronto y está vez es él quien descubre la verdad, es decir, la mentira. Y salto de pronto a la universidad sin saber cómo ni por qué, ni siquiera qué estudio. Me veo en una cafetería inmensa comiendo solo en una esquina, rodeado de gente que no me habla, como en el hospital. De pronto soy consciente de que nadie se ha molestado en hablarme nunca. Yo les veo pero ellos no perciben mi existencia. El esfuerzo de recordar es inmenso así que caigo rendido y me duermo. Despierto en una cama de hospital, las enfermeras solícitas me desvisten para lavarme. Pero son discretas y no hablan conmigo. El techo es de un blanco inmaculado, casi perfecto, absoluto. A la cabeza me vienen recuerdos vagos de una vida que deduzco que es la mía, aunque la recuerdo como una vieja película vista en la infancia. Recuerdo un jardín y a mi jugando con mi hermano. Recuerdo volver pronto del colegio y ver a mi madre abrazando a su hermano, al parecer había muerto alguien importante. Y veo a mi padre en una cafetería inmensa el día que me llevó por primera vez a la Universidad, está llena de gente, pero no conozco a nadie, no hablo con nadie. Entra una enfermera y mete algo en la sonda, de pronto un sueño inmenso me invade…me despierto en una cama grande de hospital……..Me despierto en una habitación de hostal, no recuerdo nada, durante un segundo no sé dónde estoy ni quien soy, tengo vagos recuerdos de lo que creo haber soñado, recuerdo un hospital y a tí vestida de enfermera besando a un tipo de traje oscuro, de pronto lo recuerdo, es tu hermano, ¡dios! de pronto lo recuerdo todo, recuerdo que te fuiste con mi hermano, recuerdo que me echaste de casa, recuerdo que estoy arruinado, recuerdo que estoy desesperado, recuerdo por fin que las pastillas del frasco vacío están en mi estomago y según me vuelvo a quedar dormido os oigo gritar mi nombre al otro lado de la puerta…me despierto en una cama de hospital, con la mente en blanco.
Ramiro B. Romero
En la Real Villa de Mocejón a fecha indeterminada del mes de Noviembre del año del señor de 2008
Pausa para comentar e ir al baño a hacer cada uno lo que crea conveniente, recargar cerveza, suicidarse en masa, etc.
No hay que agobiarse
Me despierto y no soy yo, soy tú, pero si me despierto y soy tú, entonces eres tú quien se despierta sin ser tú, siendo yo; así que me despierto y soy yo. Bien, ahora que está toda aclarado me doy la vuelta y me vuelvo a dormir.
dijous, 11 de desembre del 2008
Nit Creativa vs Barça-Madrid
A causa d'una conjura entre forces telúriques orquestrada pel fill il·legítim de Lucifer (...) la propera Nit Creativa coincidirà amb el Barça-Madrid. La Nit Creativa sería la millor opcció un 25 de desembre al migdia, o bé un 31 de desembre a mitjanit, però si cal escollir entre una nit creativa i un Barça-Madrid em temo que els baixos instints s'imposarien i l'elevada creativitat restaria humiliada en un segon terme. Però no patiu, no ens caldrà optar entre la passió i el seny, si tots plegats ens comprometem a arribar puntuals, és a dir, a les 20:00h, i comencem la sessió a les 20:01h, serà possible veure el partit que comença a les 22:00h. Amb la voluntat de tots ho podem aconseguir, la primera Nit Creativa puntual de la història pot deixar de ser una llegenda!
dijous, 4 de desembre del 2008
Atenció: Propera Nit Creativa el 13 de desembre
Ja us podeu desfer dels compromisos que tingueu el proper dissabte dia 13 de desembre. Ens tornarem a trobar tots plegats a les 20:00, a casa l'Òscar i l'Elena.
Recordeu que el tema que es va escollir a la última sessió va ser "Em desperto i no sóc jo", esmoleu doncs el vostre enginy (o la vostra caradura) i animeu-vos a presentar la més gran de les obres d'art (o la més estúpida de es gilipolleses, a escollir).
Recordeu que el tema que es va escollir a la última sessió va ser "Em desperto i no sóc jo", esmoleu doncs el vostre enginy (o la vostra caradura) i animeu-vos a presentar la més gran de les obres d'art (o la més estúpida de es gilipolleses, a escollir).
dimarts, 2 de desembre del 2008
diumenge, 23 de novembre del 2008
En mi casa no
Subidas y bajadas
El bar era estrecho y estaba lleno de gente bailando en cualquier parte y de cualquier manera. Forrado de madera, intentaba imitar un bar del oeste americano con ruedas de diligencia y cornamentas de un metro de envergadura, aquí en un puerto en mitad del mediterráneo occidental. Daba igual, total, nada dentro del bar parecía tener demasiado sentido, así que el detalle de un rifle Winchester junto a un menorquín en abarcas era lo de menos. Jornada de puertas abiertas en una sucursal del manicomio de Mahón. Para añadir rarezas de vez en cuando entraba alguna lumi con su cliente escapados del puti de al lado. Bueno, era viernes, un viernes intenso, vendría bien un poco de locura extrema. La gente cantaba a gritos a puntito de entrar en éxtasis, era raro, pues que de entre todos los seres del lugar, ella se fijara de inmediato en uno alto y moreno que bailaba sobre una mesa, moviendo su flequillo sudado de un lado para otro y gritando fuera de si, con los ojos ausentes. Estaba ajeno al resto del mundo, se tomaba su danza como la cosa más seria del mundo, como si estuviese convocando a antiguos demonios del más allá. Un gin tonic de zaphir, rápido por favor o entro en crisis. En esa orgía de locura tal vez podría olvidar otras locuras más sutiles, menos obvias, pero que le habían minado poco a poco la vida. A la mierda, hoy le daba vacaciones a la depresión post ruptura, se iba a acercar al chavalín ese moreno y le iba a explicar en cuatro movimientos en que consiste la lujuria. Se giró a pagar y alguien susurró en su oído,
-Demasiado pronto para enamorarnos y demasiado tarde para olvidarnos.
-deberías plantearte despedir a tu guionista.
-no cobra mucho y al menos ha conseguido que nos conozcamos.
-Es lo único que ha conseguido hasta el momento.
-dale tiempo, la noche proveerá.
-Debo insistir con lo del guionista. Cuanto le pagas, le ofrezco el doble por dejar de escribir.
-No seas duro con él, mira es ese tipo-dijo él señalando a un tipo de pelo largo borracho que intentaba patéticamente ligarse a la camarera y añadió-y tu nombre, es difícil enamorarse sin tener un nombre que repetir.
-Es curioso que el sexo resulte mucho más fácil sin nombres.
-Está bien, tú ganas, sin nombres entonces.
-Ganamos los dos, por lo demás de acuerdo. Nos vamos o quieres seguir invocando al dios de la lluvia.
-Invocaba al del trueno, por lo demás de acuerdo.
Ella salió primero esquivando ágilmente a los borrachos, parecía suelta, como si llevase toda la vida haciendo eso, como si llevase toda la vida entrando en bares y llevándose al único tipo que le interesaba sin mediar casi palabra. Estaba inspirada aquella noche, porque en toda su vida solamente había estado con dos hombres y desde luego había hablado más de dos palabras antes de sacarlos del bar, por decirlo así. Él la siguió corriendo, hey espera, que no me da tiempo a seguirte. Se paró en seco, se dio la vuelta y sin darle tiempo a reaccionar le mordió el cuello.
-Yo pongo el coche y tú la cama.
-Es un trato- dijo él.
Subieron al coche y él la fue guiando hacia el final del puerto,
-Aparca aquí.
-Ahora me dirás que vives en un barco, ¿no?
-Has dicho que ponga la cama, en ningún momento has dicho que tenía que ser mía.
-Venga tío, dejate de historias y vamos a tu casa.
-Creo que no es posible. Alguna vez lo has hecho flotando- dijo él mientras tiraba de la cuerda para acercar el velero. La verdad es que sí, no llegó a decir ella, pero no es el momento de contarlo, dejó de añadir.
-Venga sube que nadie se va a dar cuenta.
Subió y de que manera, subió como no lo había hecho antes, subió y se quedó allí arriba unos instantes y olvidó por un segundo toda su existencia.
-Ts, Lucía, espabila, ni siquiera te voy a preguntar por el fin de semana. Es obvio que bien.
Lo que se pronosticaba como un lunes depresivo de duelo amoroso tras una larga ruptura, dándole vueltas a todo una vez más, resultó un día soleado en el que uno se siente feliz por el simple hecho de estar vivo.
-Bueno, deja de sonreír que tienes que ver a un chaval, el informe que te dí el miércoles; una buena pieza, Gustavo García del Olmo, 16 años, madre politoxicómana, padre alcohólico y violento, absentismo escolar desde los 12, hurtos, robos con intimidación, los últimos con violencia, amenazas, palizas; manipulador o violento, según las circunstancias, se escapó de Es Pinaret, el centro de Palma y por alguna razón ha acabado aquí. Te está esperando.
Abrió la puerta y un flequillo moreno la hizo caer y de que manera.
Ramiro B. Romero
Maó, 13 de Junio de 2008
El bar era estrecho y estaba lleno de gente bailando en cualquier parte y de cualquier manera. Forrado de madera, intentaba imitar un bar del oeste americano con ruedas de diligencia y cornamentas de un metro de envergadura, aquí en un puerto en mitad del mediterráneo occidental. Daba igual, total, nada dentro del bar parecía tener demasiado sentido, así que el detalle de un rifle Winchester junto a un menorquín en abarcas era lo de menos. Jornada de puertas abiertas en una sucursal del manicomio de Mahón. Para añadir rarezas de vez en cuando entraba alguna lumi con su cliente escapados del puti de al lado. Bueno, era viernes, un viernes intenso, vendría bien un poco de locura extrema. La gente cantaba a gritos a puntito de entrar en éxtasis, era raro, pues que de entre todos los seres del lugar, ella se fijara de inmediato en uno alto y moreno que bailaba sobre una mesa, moviendo su flequillo sudado de un lado para otro y gritando fuera de si, con los ojos ausentes. Estaba ajeno al resto del mundo, se tomaba su danza como la cosa más seria del mundo, como si estuviese convocando a antiguos demonios del más allá. Un gin tonic de zaphir, rápido por favor o entro en crisis. En esa orgía de locura tal vez podría olvidar otras locuras más sutiles, menos obvias, pero que le habían minado poco a poco la vida. A la mierda, hoy le daba vacaciones a la depresión post ruptura, se iba a acercar al chavalín ese moreno y le iba a explicar en cuatro movimientos en que consiste la lujuria. Se giró a pagar y alguien susurró en su oído,
-Demasiado pronto para enamorarnos y demasiado tarde para olvidarnos.
-deberías plantearte despedir a tu guionista.
-no cobra mucho y al menos ha conseguido que nos conozcamos.
-Es lo único que ha conseguido hasta el momento.
-dale tiempo, la noche proveerá.
-Debo insistir con lo del guionista. Cuanto le pagas, le ofrezco el doble por dejar de escribir.
-No seas duro con él, mira es ese tipo-dijo él señalando a un tipo de pelo largo borracho que intentaba patéticamente ligarse a la camarera y añadió-y tu nombre, es difícil enamorarse sin tener un nombre que repetir.
-Es curioso que el sexo resulte mucho más fácil sin nombres.
-Está bien, tú ganas, sin nombres entonces.
-Ganamos los dos, por lo demás de acuerdo. Nos vamos o quieres seguir invocando al dios de la lluvia.
-Invocaba al del trueno, por lo demás de acuerdo.
Ella salió primero esquivando ágilmente a los borrachos, parecía suelta, como si llevase toda la vida haciendo eso, como si llevase toda la vida entrando en bares y llevándose al único tipo que le interesaba sin mediar casi palabra. Estaba inspirada aquella noche, porque en toda su vida solamente había estado con dos hombres y desde luego había hablado más de dos palabras antes de sacarlos del bar, por decirlo así. Él la siguió corriendo, hey espera, que no me da tiempo a seguirte. Se paró en seco, se dio la vuelta y sin darle tiempo a reaccionar le mordió el cuello.
-Yo pongo el coche y tú la cama.
-Es un trato- dijo él.
Subieron al coche y él la fue guiando hacia el final del puerto,
-Aparca aquí.
-Ahora me dirás que vives en un barco, ¿no?
-Has dicho que ponga la cama, en ningún momento has dicho que tenía que ser mía.
-Venga tío, dejate de historias y vamos a tu casa.
-Creo que no es posible. Alguna vez lo has hecho flotando- dijo él mientras tiraba de la cuerda para acercar el velero. La verdad es que sí, no llegó a decir ella, pero no es el momento de contarlo, dejó de añadir.
-Venga sube que nadie se va a dar cuenta.
Subió y de que manera, subió como no lo había hecho antes, subió y se quedó allí arriba unos instantes y olvidó por un segundo toda su existencia.
-Ts, Lucía, espabila, ni siquiera te voy a preguntar por el fin de semana. Es obvio que bien.
Lo que se pronosticaba como un lunes depresivo de duelo amoroso tras una larga ruptura, dándole vueltas a todo una vez más, resultó un día soleado en el que uno se siente feliz por el simple hecho de estar vivo.
-Bueno, deja de sonreír que tienes que ver a un chaval, el informe que te dí el miércoles; una buena pieza, Gustavo García del Olmo, 16 años, madre politoxicómana, padre alcohólico y violento, absentismo escolar desde los 12, hurtos, robos con intimidación, los últimos con violencia, amenazas, palizas; manipulador o violento, según las circunstancias, se escapó de Es Pinaret, el centro de Palma y por alguna razón ha acabado aquí. Te está esperando.
Abrió la puerta y un flequillo moreno la hizo caer y de que manera.
Ramiro B. Romero
Maó, 13 de Junio de 2008
El desamor y los postres
Predesamor sin prepostres
Es bonito el amor, quien lo niega. Pero acaso alguien se para a pensar que pasará cuando…. Perdón, reinicio la pregunta, pero alguien se para a pensar. Es bonito el amor, quien lo duda. Como dijo fray Guillermo de Baskerville que fácil sería la vida sin amor… y que tremendamente aburrida. Somos animales absurdos, unos más que otros, nos pasamos la vida amando y desamando, odiando quizas, sufriendo seguro y sin embargo seguimos buscando el amor, es como si una foca con una aleta menos, añorase a la orca. Es que no es rídiculo echar de menos a tu dentista. Pero no, nosotros el segundo animal mas inteligente del planeta sigue añorando aquello que solo dejo un poso de dolor. Busco desamor en el diccionario, y dice: falta de amor o amistad. Sin ánimo de enmendarle la plana a Lazaro Carreter y compañía, desamor es mucho más que eso, no es falta de amor, es falta de autoestima a veces, es odio, son celos hacia ese capullo con el que ahora está y que encima, el muy capullo es un tío de lo más agradable, hasta te irías de cañas con él. Es la estúpida sensación de que todo carece de sentido, como si el resto de tu vida también se hubiese acabado, como si el trabajo, tú gente, todo, careciese de importancia. Pero seguimos corriendo como corderos con síndrome de Estocolmo hacia el matadero. Vamos a un bar y conocemos a una chica preciosa y mientras intentas ser ocurrente para ver si la engañas, no se te pasa por la cabeza ni por un segundo que lo más probable es que acabes muy jodido. Estamos pidiendo a gritos que nos degollen, que no pasen a todos por la quilla. Por alguna extraña razón (instinto de supervivencia de la especie, supongo) seguimos como idiotas buscando a alguien que se merezca torturarnos. Pero sí, es bonito el amor
Es bonito el amor, quien lo niega. Pero acaso alguien se para a pensar que pasará cuando…. Perdón, reinicio la pregunta, pero alguien se para a pensar. Es bonito el amor, quien lo duda. Como dijo fray Guillermo de Baskerville que fácil sería la vida sin amor… y que tremendamente aburrida. Somos animales absurdos, unos más que otros, nos pasamos la vida amando y desamando, odiando quizas, sufriendo seguro y sin embargo seguimos buscando el amor, es como si una foca con una aleta menos, añorase a la orca. Es que no es rídiculo echar de menos a tu dentista. Pero no, nosotros el segundo animal mas inteligente del planeta sigue añorando aquello que solo dejo un poso de dolor. Busco desamor en el diccionario, y dice: falta de amor o amistad. Sin ánimo de enmendarle la plana a Lazaro Carreter y compañía, desamor es mucho más que eso, no es falta de amor, es falta de autoestima a veces, es odio, son celos hacia ese capullo con el que ahora está y que encima, el muy capullo es un tío de lo más agradable, hasta te irías de cañas con él. Es la estúpida sensación de que todo carece de sentido, como si el resto de tu vida también se hubiese acabado, como si el trabajo, tú gente, todo, careciese de importancia. Pero seguimos corriendo como corderos con síndrome de Estocolmo hacia el matadero. Vamos a un bar y conocemos a una chica preciosa y mientras intentas ser ocurrente para ver si la engañas, no se te pasa por la cabeza ni por un segundo que lo más probable es que acabes muy jodido. Estamos pidiendo a gritos que nos degollen, que no pasen a todos por la quilla. Por alguna extraña razón (instinto de supervivencia de la especie, supongo) seguimos como idiotas buscando a alguien que se merezca torturarnos. Pero sí, es bonito el amor
Estación de tren
Mi casa es un desastre ecológico, piense lo que piense el famoso primo, pero esto no tiene nada que ver. Aparezco tal día como hoy a las 7:36 am, según las señales horarias, en medio de la calle, es decir, a esta hora de pronto tomo conciencia de mi propia esencia o existencia, de que soy o estoy, en ingles es más sencillo. Sin en cambio que diría mi portera el sensor de la puerta automática no se da por aludido, o sea no toma conciencia de mi ser y de mi estar, ignora el lugar físico que ocupo en el espacio, ignora sin más el aire que desalojo cuyo peso del volumen me desplaza de manera sinusoidal, pero me pierdo. El caso es que la puerta no se abre ignorando mi fatal existencia y sin ningún disimulo proyecto mi leve nariz contra el cristal de una puerta de entrada de la estación de tren de Chamartín, Madrid, tal día como hoy 11 de marzo del 2007, a las 7:40 am. No todo el mundo puede decir eso. A donde quiero llegar, direis, sencillamente al baño, lo primero, luego ya veremos. Tras breve e inconsistente orinada me dirijo a la cafetería de la estación y obviando leyes insulsas que en mi ficción nunca ocurrieron me enciendo un cigarro mientras le pido al camarero otra cerveza. Si otra, tan solo con el empeño de sosegar mi resaca tan trabajada. Y medito y pienso… la gente camina de un lado a otro como si de verdad supiesen a donde van como si conociesen un secreto sagrado que se esconde en el anden siete. Pero yo sé, lo he visto en la tele, que en el anden siete lo único que pasa es un tren destino san Sebastián de los reyes. Y en fin a pesar del san no es sagrado ni secreto. Sin embargo ellos casi vuelan como si ese tren les llevase a la felicidad, y no a casa de su suegra, triste destino. Pero a mi me da igual, yo sentado en la silla de la cafeteria, con una cerveza en una mano y un cigarro en la otra, ajeno a todo, lo miro todo, lo juzgo todo desde mi altura, desde mi atalaya en la que hoy me coloco porque si, porque a mi me da la gana, desde la que soy inmune a la critica porque hoy este momento me lo he regalado para observar a los tristes mortales que como yo cada dia van de un lado a otro sin pararse nunca a pensar. Sigo apoyado en la barra observandolo todo y ella se sienta cerca, ni me mira, ni me siente, ignora una vez más mi lugar en el espacio, su sensor no le avisa de que a 20 centimetros escasos de su café caliente y mal oliente un ser humano la observa, la analiza, se plantea el absurdo hecho de que tras esos centrimetros de hueso y carne hay una vida llena de recuerdos de deseos y de impulsos. Mientras me devano los sesos intentando llegar a su mente, imaginar lo que piensa, creyendo ingenuo que piensa en sus hijos, en su novio, en su vida. Mientras tanto, digo, ella solamente toma el café y piensa o siente que esta demasiado caliente, que el camarero es medio imbecil, e incluso tomando conciencia por fin de su compañero de barra es decir yo, se plantea si el color de los vaqueros que se compro ayer era el apropiado, pero por supuesto esto yo no lo sé. Asi que sigo en la barra devanandome los sesos (que significará devanar, por cierto). La cerveza como un reloj intratable me avisa de que el tiempo pasa, y me dice tambien o eso me lo digo yo mismo, que me aburro, que necesito algo más que una barra un cigarro y una tía con prisas para alimentar mi mente resacosa. Así que bajo al andén siete a ver que me depara el futuro. Feliz sorpresa, el tren salió y ahora el anden siete se llena de maletas y gente con destino Burgos, digamos. Miro abiertamente a una pareja que se despide entre arrumacos. La intensidad de los besos crece en función inversa de la distancia del tren que poco a poco avisa su llegada. Me hace gracia el hecho de que algo tan importante para ellos como es que el tren llegue, que ellos se despidan a mi me sea tan indiferente. Pese a mi indiferencia, el tren llega, ellos se besan, obviando mi indiferencia también, indiferenciando la indiferencia podriamos decir. Abstraidos como están, pensando en tratados de otorrinolaringología no se dan cuenta de que el tren comienza a avanzar, también indiferente a su amor o su saliva. Yo los miro por fin divertido. Él de pronto se da cuenta, coge la maleta y corren los dos desesperados intentando meterse en el tren, por fin él con una mano coge un asa de vagón mientras en la otra lleva la maleta, ella corre también, pero no puede, pero no llega. El tren sigue y la deja detrás, sola y desconsolada. Ella llora y consigue que ya no sea indiferente, así que me acerco la abrazo y le digo, no te preocupes, ya volvera. Ya, dice, en el primer tren, porque la que se iba era yo.
Mao 23 de noviembre de 2007
Ramiro B. Romero
Mao 23 de noviembre de 2007
Ramiro B. Romero
Mi amiga Amparo
Imposturas
Cuando era pequeño había en mi casa un sofá que era de uso exclusivo de mi abuela, la única con derecho a sentarse en él era ella. Mis hermanos y yo nos sentábamos en él a escondidas, siempre con el pulso acelerado temiendo ser descubiertos. Francamente, el sofá era horrible y no especialmente cómodo, era un sofá de una imitación de cuero amarillo con un horrendo cojín azul, espantoso en fin, pero supongo que de alguna manera envidiábamos el privilegio de mi abuela. Como a todo el mundo en un momento dado a mi abuela le dio por morir. Hubo entonces una especie de pacto tácito por el cual ya nunca nadie se volvió a sentar allí. Esto creaba una situación bastante absurda ya que hubiese en el salón la gente que hubiese el sofá quedaba permanentemente vacío. Podías ver a cinco personas de pie y en medio del salón un terrible sofá desocupado. Incluso las visitas lo debían intuir pues ni siquiera ellos lo ocupaban. Pasaron los años y un buen día mi madre, en un ataque de pragmatismo decidió forrarlo, desde entonces la gente ha vuelto a sentarse en él. Excepto yo, que pensaba que ese sofá no era más que un impostor. Sabía que era el mismo que solamente lo habían forrado, pero no me podía quitar de la cabeza la sensación de que era falso, de que se estaba haciendo pasar por quien no era y no lo soportaba así que decidí no sentarme jamás en él.
Me pasó algo parecido cuando al papa Juan Pablo II le dio por reunirse con mi abuela. De pronto nos habíamos quedado sin papa, así que hubo un cónclave, creo que se llama, y entre los cardenales eligieron sucesor. Recuerdo perfectamente ver por primera vez al cardenal Ratzinger vestido de blanco y recuerdo como volví a sentir lo mismo que con el sofá. Quien era ese tipejo sonriente haciéndose pasar por el papa. Durante toda mi vida sólo había coexistido con un papa, así que el papa para mí no era más que Juan Pablo II, no podía haber otro, no era ni tan siquiera imaginable. Quien se creía pues el imbécil ese, nos tomaba a todos por idiotas, acaso creía que vistiéndose de blanco inmaculado y saludando desde el balcón del vaticano nos la iba a dar con queso. Aquel día decidí no volver a pisar una iglesia, es más ni tan siquiera volvería a pasar cerca; me sentía estafado.
Pero lo verdaderamente extraño pasó con mi amiga Amparo y desde entonces el proceso no ha hecho más que acelerarse continuamente. A Amparo la conozco desde que éramos enanos, tampoco ella se sentaba en el mentado sofá. Quiero decir con esto que la conozco perfectamente, se lo que va a decir antes de que lo diga, sé lo que piensa, lo que siente, lo que le gusta y lo que odia, casi podría decir que si se destruyese la podría rehacer pieza por pieza. Es mi más vieja e íntima amiga, o debiera decir que lo era tal vez. No sé exactamente como empezó todo pero de pronto empecé a ver cosas pequeñas, sutilezas que me llamaban la atención. Físicamente era ella, tenía la misma cara, los mismos ojos, las mismas manos; hablaba igual que ella, decía lo que ella solía decir y lo decía como ella lo solía decir, caminaba como ella, miraba como ella. En resumen cualquiera hubiera dicho que era ella. Pero como he dicho, de repente comencé a notar pequeños cambios apenas perceptibles, realmente ni siquiera sabría explicarlos, pero algo había distinto, no me iba a dejar engañar. Lo curioso es que cuando ocurrió lo del sofá o lo del papa, yo en realidad sabía que eso era perfectamente normal, en el fondo sabía que el sofá era el mismo y que solamente habían puesto una tela encima, era solo que la sensación era tan fuerte que no me daba la gana aceptarlo. Esta vez en cambio sé que no es así, Definitivamente, Amparo ya no es Amparo. Así que decidí desenmascararla. Cogí un cuchillo jamonero y me dirigí hacia ella hecho una furia. Por suerte para ella entre mis hermanos y mi padre consiguieron reducirme mientras yo gritaba: Impostora que has hecho con Amparo. Por suerte para mi en un descuido conseguí meterle una cuchillada certera al sofá, al menos era un consuelo. Me recluyeron en lo que ellos dicen que es un psiquiátrico y es cierto, parece un psiquiátrico, vienen a verme gente que parece psiquiatra, hay mujeres que parecen enfermeras, pero yo conozco la verdad. Mi madre dice que no pasa nada, que sólo me internaran un tiempo hasta que este mejor, ja yo sé que ella no es mi madre. Ahora estoy frente al espejo del baño sonriendo mientras al otro lado me sonríe un impostor.
Ramiro B. Romero
Maó 12 de enero de 2008
Cuando era pequeño había en mi casa un sofá que era de uso exclusivo de mi abuela, la única con derecho a sentarse en él era ella. Mis hermanos y yo nos sentábamos en él a escondidas, siempre con el pulso acelerado temiendo ser descubiertos. Francamente, el sofá era horrible y no especialmente cómodo, era un sofá de una imitación de cuero amarillo con un horrendo cojín azul, espantoso en fin, pero supongo que de alguna manera envidiábamos el privilegio de mi abuela. Como a todo el mundo en un momento dado a mi abuela le dio por morir. Hubo entonces una especie de pacto tácito por el cual ya nunca nadie se volvió a sentar allí. Esto creaba una situación bastante absurda ya que hubiese en el salón la gente que hubiese el sofá quedaba permanentemente vacío. Podías ver a cinco personas de pie y en medio del salón un terrible sofá desocupado. Incluso las visitas lo debían intuir pues ni siquiera ellos lo ocupaban. Pasaron los años y un buen día mi madre, en un ataque de pragmatismo decidió forrarlo, desde entonces la gente ha vuelto a sentarse en él. Excepto yo, que pensaba que ese sofá no era más que un impostor. Sabía que era el mismo que solamente lo habían forrado, pero no me podía quitar de la cabeza la sensación de que era falso, de que se estaba haciendo pasar por quien no era y no lo soportaba así que decidí no sentarme jamás en él.
Me pasó algo parecido cuando al papa Juan Pablo II le dio por reunirse con mi abuela. De pronto nos habíamos quedado sin papa, así que hubo un cónclave, creo que se llama, y entre los cardenales eligieron sucesor. Recuerdo perfectamente ver por primera vez al cardenal Ratzinger vestido de blanco y recuerdo como volví a sentir lo mismo que con el sofá. Quien era ese tipejo sonriente haciéndose pasar por el papa. Durante toda mi vida sólo había coexistido con un papa, así que el papa para mí no era más que Juan Pablo II, no podía haber otro, no era ni tan siquiera imaginable. Quien se creía pues el imbécil ese, nos tomaba a todos por idiotas, acaso creía que vistiéndose de blanco inmaculado y saludando desde el balcón del vaticano nos la iba a dar con queso. Aquel día decidí no volver a pisar una iglesia, es más ni tan siquiera volvería a pasar cerca; me sentía estafado.
Pero lo verdaderamente extraño pasó con mi amiga Amparo y desde entonces el proceso no ha hecho más que acelerarse continuamente. A Amparo la conozco desde que éramos enanos, tampoco ella se sentaba en el mentado sofá. Quiero decir con esto que la conozco perfectamente, se lo que va a decir antes de que lo diga, sé lo que piensa, lo que siente, lo que le gusta y lo que odia, casi podría decir que si se destruyese la podría rehacer pieza por pieza. Es mi más vieja e íntima amiga, o debiera decir que lo era tal vez. No sé exactamente como empezó todo pero de pronto empecé a ver cosas pequeñas, sutilezas que me llamaban la atención. Físicamente era ella, tenía la misma cara, los mismos ojos, las mismas manos; hablaba igual que ella, decía lo que ella solía decir y lo decía como ella lo solía decir, caminaba como ella, miraba como ella. En resumen cualquiera hubiera dicho que era ella. Pero como he dicho, de repente comencé a notar pequeños cambios apenas perceptibles, realmente ni siquiera sabría explicarlos, pero algo había distinto, no me iba a dejar engañar. Lo curioso es que cuando ocurrió lo del sofá o lo del papa, yo en realidad sabía que eso era perfectamente normal, en el fondo sabía que el sofá era el mismo y que solamente habían puesto una tela encima, era solo que la sensación era tan fuerte que no me daba la gana aceptarlo. Esta vez en cambio sé que no es así, Definitivamente, Amparo ya no es Amparo. Así que decidí desenmascararla. Cogí un cuchillo jamonero y me dirigí hacia ella hecho una furia. Por suerte para ella entre mis hermanos y mi padre consiguieron reducirme mientras yo gritaba: Impostora que has hecho con Amparo. Por suerte para mi en un descuido conseguí meterle una cuchillada certera al sofá, al menos era un consuelo. Me recluyeron en lo que ellos dicen que es un psiquiátrico y es cierto, parece un psiquiátrico, vienen a verme gente que parece psiquiatra, hay mujeres que parecen enfermeras, pero yo conozco la verdad. Mi madre dice que no pasa nada, que sólo me internaran un tiempo hasta que este mejor, ja yo sé que ella no es mi madre. Ahora estoy frente al espejo del baño sonriendo mientras al otro lado me sonríe un impostor.
Ramiro B. Romero
Maó 12 de enero de 2008
Subscriure's a:
Missatges (Atom)
